Imagina que estás en un desierto con unas condiciones extremas. Estás con tu pareja y cuatro hijos biológicos.
El hijo nº 1 es muy fuerte, con iniciativa, grandes iniciativas, valiente.
El hijo nº 2 es fuerte, estable, equilibrado.
El hijo nº 3 es algo débil, dubitativo, un poco perezoso.
El hijo nº 4 es muy débil, está enfermo.
Para llegar a vuestro destino hay 12 días de camino, pero sólo teneís agua para 10 días si dividis el agua en 6 raciones. Lo que más deseas es llegar al otro lado, atravesar lo antes posible el desierto y en las mejores condiciones posibles. Pero si lo haceis todos es prácticamente imposible.
¿A quién abandonarías?
Pensemos en la época de Napoleón, con todas sus tropas. Si una de ellas estuviese formada por heridos graves, lo más probable es que para conseguir avanzar en sus conquistas, Napoleón, abandonase a su suerte a esos soldados malheridos para poder mantener el ritmo, ganar batallas y guerras.
Por el instinto de supervivencia dejaremos a los débiles fuera. Lo políticamente correcto sería cuidar a los débiles, pero a la hora de avanzar, sobrevivir, necesitamos a los más fuertes.
Ahora aplica todo este pensamiento en la situación actual de la Unión Europea. La crisis por la que estamos pasando. ¿Ocuparía Grecia el hijo enfermo?, ¿qué papel ocupa España?. ¿Es necesario abandonar a algunos paises para que la UE pueda luchar hasta ganar esta batalla de la crisis económica?.
Y tanto en nivel económico, como político, como en cualquier situación de tu vida, este planteamiento se repite en innumerables ocasiones. ¿Seremos políticamente correctos o nos basaremos en el instinto de superviviencia?
jueves, 20 de mayo de 2010
domingo, 16 de mayo de 2010
Destino o desatino
Hoy abro el post con una pregunta: ¿crees en el destino?
A mi me cuesta creer que todo está escrito, que todo lo que nos pasa está predefinido, que no somos dueños de nuestros actos. ¿Quién lo ha escrito?, ¿con qué razones?. ¿Ya está decidido quien va a sufrir una enfermedad o a quien le va a tocar la loteria?. Si es cierto no somos más que marionetas manejadas al antojo de un ente superior. Me niego a creer eso, porque entonces... no pienso hacer nada ni tomar decisiones, total, lo que llegue será lo que tenga que llegar.
Supuesto 1: vas a hacer un exámen, ¿estudias?, si el destino está escrito... desde antes ya está decidido si apruebas o no, entonces ¿para qué esforzarse si a lo mejor nunca aprobarás o por el contrario sin dar palo al agua lo haces?.
Supuesto 2: tienes que buscar un trabajo, si se supone que ya está escrito a qué te vas a dedicar profesionalmente, ¿para que mandar CV?, ya llegará el trabajo que te toca.
Supuesto 3: si voy al supermercado y al pasar por delante de las patatas fritas cojo una bolsa, ¿el destino sabía que tendría ese antojo?
La verdad, es que no hay que ser extremistas. Ni creer ciegamente en el destino ni negar su existencia. Nuestros actos conllevan unas repercusiones, en la vida aparecen casualidades que muchos tachan de destino, quizás sean meras coincidencias...
Y ahora, ¿qué camino escojo?
A mi me cuesta creer que todo está escrito, que todo lo que nos pasa está predefinido, que no somos dueños de nuestros actos. ¿Quién lo ha escrito?, ¿con qué razones?. ¿Ya está decidido quien va a sufrir una enfermedad o a quien le va a tocar la loteria?. Si es cierto no somos más que marionetas manejadas al antojo de un ente superior. Me niego a creer eso, porque entonces... no pienso hacer nada ni tomar decisiones, total, lo que llegue será lo que tenga que llegar.
Supuesto 1: vas a hacer un exámen, ¿estudias?, si el destino está escrito... desde antes ya está decidido si apruebas o no, entonces ¿para qué esforzarse si a lo mejor nunca aprobarás o por el contrario sin dar palo al agua lo haces?.
Supuesto 2: tienes que buscar un trabajo, si se supone que ya está escrito a qué te vas a dedicar profesionalmente, ¿para que mandar CV?, ya llegará el trabajo que te toca.
Supuesto 3: si voy al supermercado y al pasar por delante de las patatas fritas cojo una bolsa, ¿el destino sabía que tendría ese antojo?
La verdad, es que no hay que ser extremistas. Ni creer ciegamente en el destino ni negar su existencia. Nuestros actos conllevan unas repercusiones, en la vida aparecen casualidades que muchos tachan de destino, quizás sean meras coincidencias...
Y ahora, ¿qué camino escojo?
martes, 4 de mayo de 2010
Me gusta la fotografía
Click, click, click... la vida a través de un objetivo. No son sólo recuerdos, forma parte de tu vida, de tu visión del mundo. Sale de dentro, alguna musa te inspira y click.
Te dan consejos, lees, aprendes... click. Un instante robado para siempre.
Pequeños rincones del alma mostrados al exterior. Cada imagen vale un mundo, una visión particular, ni llueve ni se moja, pero no es como las demás. Click.
¡¡¡Shhhhhhh!!!, el sonido de la cámara molesta en algunas ocasiones. Pero es un click, no dura ni un segundo. La cámara habla bajito, te habla al oido, te habla a la vista.
Enfoque, desenfoque, exposición, saturación, balance de blancos... mucha técnica para querer guiarme por las emociones. Un mundo mágico se crea con la unión de la sensibilidad y la teoría.
Seguiré haciendo click.
Te dan consejos, lees, aprendes... click. Un instante robado para siempre.
Pequeños rincones del alma mostrados al exterior. Cada imagen vale un mundo, una visión particular, ni llueve ni se moja, pero no es como las demás. Click.
¡¡¡Shhhhhhh!!!, el sonido de la cámara molesta en algunas ocasiones. Pero es un click, no dura ni un segundo. La cámara habla bajito, te habla al oido, te habla a la vista.
Enfoque, desenfoque, exposición, saturación, balance de blancos... mucha técnica para querer guiarme por las emociones. Un mundo mágico se crea con la unión de la sensibilidad y la teoría.
Seguiré haciendo click.
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lunes, 19 de abril de 2010
Pequeño homenaje a la amistad
Hoy quiero traer a mi memoria y a éstas líneas a personas que han pasado por mi vida y de alguna manera u otra me marcaron. A cada una de ellas les doy las gracias porque me enseñaron a valorar diferentes cosas en la vida, a aprender lecciones y hacer mis propias valoraciones.
Aunque en su momento doliese, fastidiase y se rompiese la amistad, algo queda, un cariño y unas experiencias. Gente que me ha enseñado que sólo merece la pena tener amigas que te aporten cosas positivas. Aquellas personas que te ponen de mal humor un día si y otro también, que te empapan de su negatividad hay que mantenerlas lejos. Lo mismo con los que no te aportan nada, no sirven de nada, no te enseñan nada, no te llenan como persona.
Desde aquí mi pequeño homenaje a mis amigos/as que hoy en día me siguen aportando y enseñando. Con todo mi cariño.
Cuando lloro
Siempre hay alguien para compartir mis lágrimas
Cuando río
Siempre hay alguien para compartir mi alegría
Cuando necesito un refugio
Siempre hay alguien para acogerme
Cuando estoy cayéndome
Siempre hay alguien para levantarme
Cuando todo se derrumba alrededor de mí
Siempre hay alguien para ayudarme y para confortarme
Cuando dudo
Siempre hay alguien para escucharme
Cuando me duermo
Siempre hay alguien para compartir mis sueños
Cuando no estoy bien
Siempre hay alguien para mimarme en sus brazos
Cuando necesito cariño
Siempre hay alguien para dármelo
Cuando quiero vaciar mi caja de secretos
Siempre hay alguien para abrirme la suya
Incluso cuando discutimos
Siempre hay algo para conciliarnos
Eso es lo que llamo la amistad
Amistad que es la confianza y la complicidad
Que junta amigos para siempre.
Aunque en su momento doliese, fastidiase y se rompiese la amistad, algo queda, un cariño y unas experiencias. Gente que me ha enseñado que sólo merece la pena tener amigas que te aporten cosas positivas. Aquellas personas que te ponen de mal humor un día si y otro también, que te empapan de su negatividad hay que mantenerlas lejos. Lo mismo con los que no te aportan nada, no sirven de nada, no te enseñan nada, no te llenan como persona.
Desde aquí mi pequeño homenaje a mis amigos/as que hoy en día me siguen aportando y enseñando. Con todo mi cariño.
Cuando lloro
Siempre hay alguien para compartir mis lágrimas
Cuando río
Siempre hay alguien para compartir mi alegría
Cuando necesito un refugio
Siempre hay alguien para acogerme
Cuando estoy cayéndome
Siempre hay alguien para levantarme
Cuando todo se derrumba alrededor de mí
Siempre hay alguien para ayudarme y para confortarme
Cuando dudo
Siempre hay alguien para escucharme
Cuando me duermo
Siempre hay alguien para compartir mis sueños
Cuando no estoy bien
Siempre hay alguien para mimarme en sus brazos
Cuando necesito cariño
Siempre hay alguien para dármelo
Cuando quiero vaciar mi caja de secretos
Siempre hay alguien para abrirme la suya
Incluso cuando discutimos
Siempre hay algo para conciliarnos
Eso es lo que llamo la amistad
Amistad que es la confianza y la complicidad
Que junta amigos para siempre.
sábado, 10 de abril de 2010
Ya pasó la Semana Santa
Se fue acercando poco a poco y sin darme cuenta quedaba menos de siete días para que fuese Viernes de Dolores. Empecé con ánimo, poco a poco, dejándome acariciar por el incienso, la luz de las velas y las marchas procesionales. Hasta le Miércoles Santo fueron unos días tranquilos, pudiendo ver todo sin prisas, empapándome del sentimiento cofrade.
Llegaron los días de locuras, casi de carreras, un ir y venir de un lado a otro viendo imágenes de Cristo y de la Virgen. Más emoción dentro del cuerpo, sentimientos a flor de piel y la cámara de fotos echando humo de tanto click.
Al final llega el Domingo de Resurrección y me doy cuenta que ha pasado la Semana Santa como un suspiro que se me escapa entre los labios. Diez días vividos intensamente, difrutando y sufriendo (aunque sarna con gusto no pica).
Se ha marchado ya, se echa de menos. Ahora me quedan las fotos para revivirlo hasta el próximo año. Os dejo una de las joyas de la corona fotográfica de este año.
Llegaron los días de locuras, casi de carreras, un ir y venir de un lado a otro viendo imágenes de Cristo y de la Virgen. Más emoción dentro del cuerpo, sentimientos a flor de piel y la cámara de fotos echando humo de tanto click.
Al final llega el Domingo de Resurrección y me doy cuenta que ha pasado la Semana Santa como un suspiro que se me escapa entre los labios. Diez días vividos intensamente, difrutando y sufriendo (aunque sarna con gusto no pica).
Se ha marchado ya, se echa de menos. Ahora me quedan las fotos para revivirlo hasta el próximo año. Os dejo una de las joyas de la corona fotográfica de este año.
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