miércoles, 30 de abril de 2008

Nocturno

Esta noche he llorado lágrimas calientes, lágrimas de sufrimiento, lágrimas de agonía. Hay momentos en que parece que la vida se te acaba, que la llama que te mantiene vivo se va apagando...

Nunca pense que llegaria,
nunca creí en ese momento,
te cambia la vida
sin que tengas nada para segirla,
te cambia y no piensas
en lo que te olvidas...

...y te despiertas un buen dia,
lo ves todo al revés.
Miras atras, ves tu camino,
el que hicieros tus pies,
y mandas besos para todos
los que volveras a ver,
tantos recuerdos enlatados
en fotos de carnet,
en lagrimas de ayer,
en todos los momentos
que a tu lado yo esperé...

Que cuando me vaya
no caiga una lagrima por mi,
que solo quede la amistad,
tantos sueños que recordar...
Que cuando me vaya
y coja ese tren una vez mas
y ya no entre por mi ventana
ese dulce olor a sal...

Que cuando me vaya de aquí,
de mi tierra, de mi gente,
de mi tierra la que me vio nacer
la que me vio crecer
la que me vió ganar
y me enseño a perder...

Que cuando me vaya
no caiga una lagrima por mi,
que solo quede la amistad,
tantos sueños que recordar...
Que cuando me vaya
y coja ese tren una vez mas
y ya no entre por mi ventana
ese dulce olor a sal...

Que cuando me vaya
no caiga una lagrima por mi,
que solo quede la amistad,
tantos sueños que recordar...

martes, 15 de abril de 2008

Resurgiendo


La leyenda del Ave Fénix:
En Egipto simbolizaba al astro Sol, que muere por la noche y renace por la mañana. El fénix fue considerado por griegos y egipcios como un semidiós, y según la leyenda, este ser se consume por sus propias llamas cada 500 años, para más tarde renacer de sus propias cenizas como un fénix joven y nuevo.

Así me siento yo, renaciendo de mis cenizas, de mis miedos. No soy un ave, sólo soy una persona que noto dentro de mi una luz que estuvo apagada mucho tiempo y que vuelve a brillar. Esperemos que no sea una luz débil que se apague a la mínima, esperemos que sea una luz que vaya a más...

domingo, 23 de marzo de 2008

¡Vamos!, ¡Al cielo con Ella!

Está postrada en tierra, con la pierna derecha avanzada y un poco flexionada, y la izquierda totalmente doblada por la rodilla de modo que el pie queda recogido bajo la otra pierna. El tronco, algo girado e inclinado haca atrás, hace que el hombro izquierdo esté adelantado mientras que el brazo desaparece bajo el mantón oscuro que cae desde la cabeza y tan solo deja ver, cerca del suelo, los dedos de la mano abierta. Tal parece que fuera a incorporarse o que estuviera a punto de derrumbarse de espalda, sin fuerzas.

Apoya la mano derecha en su pecho, con los dedos cordial y anular unidos, conteniendo la angustia que le quiere explotar entre el estómago y el corazón.

La cabeza, ligeramente vencida sobre el hombro izquierdo, muestra la cara hacia arriba por efecto de la inclinación del cuerpo. La boca, entreabierta, está ahogada en un dolor intenso, para el que no encuentra palabra de explicación ni de consuelo. La mirada, incrédula de lo que está viendo, contiene el llanto por no dejar de verlo.
Basta mirarla para también verle: su hijo está delante de ella, en alto, agonizando en una cruz de leño. ¡Qué aflicción!

De súbito, todo oscurece salvo cuatro farolas de llama temblorosa. Suenan dos aldabonazos secos y restalla una voz apremiante -"¡Vamos!, ¡Al cielo con ella!"- y veinticuatro chavales electrizados meten el hombro a las andas y mecen a la Señora por la puerta abierta hacie el atardecer, de donde llegan los emocionantes aires de nuestro himno nacional.

Un año más, Valladolid rodea a la Señora de las Angustias -¡Gracias maestro Juni!- para acompañarla, estremecido, en el encuentro y en la soledad.

(Javier Arribas)

domingo, 9 de marzo de 2008

Hoy se me han acabado las pilas


Hoy es uno de esos días en los que cuesta sonreir, en los que te pesa todo el cuerpo. Es uno de esos días en los que quieres meterte pronto en la cama para que se termine cuanto antes el día y poder empezar otro nuevo con energías renovadas.

Hoy se me han acabado las pilas.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Por fin has vuelto


Ya te han dado el alta, ya estás en casita, tan a gusto, tan bien, tan como siempre. Vuelve la normalidad. ¡Qué gusto!.

Ahora te veré más que estos últimos días, que te veía una horilla y me sabía a poco. Ahora podremos tener charlas en las que arreglemos el mundo.

Bienvenido a tu casa.